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Las horas contigo

Lunes 29 de febrero de 2016, por SIGNIS

Quito, 29 de febrero de 2016 (Luis García Orso/SIGNIS-ALC). Ema, una joven cercana a los 30 años de edad, descubre que está embarazada el mismo día que le avisan que su abuela está seriamente enferma y que ya no se puede hacer mucho por ella. Julieta, la mamá de Ema, ha sido cantante y ha hecho su vida bastante alejada de la casa y en conflictos con su hija. La noticia de la enferma reúne a las tres mujeres de la familia, dos madres y una joven que ni esperaba ser mamá ni sabe si lo sabrá ser.

Ema representa a muchas jóvenes actuales, profesionistas, seguras, libres, pero también inseguras y confundidas: “No sé qué hacer con un hijo, no tengo nada qué enseñarle, no sé en qué creer”. Complicada aún más porque tiene un novio que se dice católico y una mamá no creyente y escéptica. La cercanía del cariño y la sabiduría de la abuela harán de maestra viva para que Ema vaya aprendiendo cómo se puede acoger y amar a un hijo que viene. Y todo mientras se espera la muerte y al mismo tiempo se espera una nueva vida.

Las horas contigo es el reencuentro de tres mujeres un tanto distanciadas entre sí y el reconocimiento de lo que es ser madre. Reconocerlo y aun aprenderlo es recordar las experiencias de la vida que fueron haciendo de cada una madre, hija, abuela; es sacar del baúl los mejores momentos vividos juntas; es reconocer con sinceridad las diferencias, las distancias, las ofensas, pero también los afectos, los vínculos, los apoyos; es animarse a pasar juntas las horas y los días.

En el trasfondo, la historia también se sitúa en estos tiempos de pérdida de sentidos y de fe, de un catolicismo sin incidencias reales, de un catolicismo revuelto con esoterismo, de un sacerdocio que no comunica fe si no hay un encuentro personal; tiempos de un desdibuja miento de la figura paterna y un protagonismo de la mujer, de una distancia entre familiares que necesitan creer en algo y reconciliarse.

Catalina Aguilar Mastretta, la hija de los escritores Héctor Aguilar Camín y Ángeles Mastretta, realiza aquí su primera película como directora y guionista, y se le nota cariño y profesión, aun contando con algunas deficiencias en asuntos que quedan solo en la superficie. Pero el reparto de mujeres resulta excelente y atinado: Cassandra Ciangherotti como la joven protagonista, María Rojo como la mamá e Isela Vega como la abuela.

Ser mamá y ser hija no es algo sencillo ni perfecto: se va aprendiendo, se va haciendo, con la vida. Volver a encontrar el vínculo de amor que nos une, a pesar de nuestras imperfecciones y de nuestras fallas, nos ayuda a dar un nuevo paso, sea para vivir o para morir.

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