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Mia Madre

Miércoles 20 de enero de 2016, por SIGNIS

Roma, Bruselas, 20 de enero de 2016 (Luis García Orso/SIGNIS-ALC/SIGNIS). Cuando el reconocido cineasta italiano Nanni Moretti terminaba la realización de su película Habemus Papam en 2011, murió su madre. Moretti ha querido compartir con los espectadores el desconcierto que se ha movido en su interior ante esta pérdida. Esta confesión tan íntima da origen a su última película Mia Madre, premio del Jurado Ecuménico en Cannes 2015.

Moretti deja en una estupenda actriz, Margherita Buy, el papel de un director de cine que filma una película sobre las protestas de trabajadores despedidos de una empresa que ha pasado a manos de un nuevo dueño. Al mismo tiempo, la madre de Margherita es hospitalizada por una situación delicada de salud. Margherita está separada de su marido y tiene una hija adolescente, y también acaba de romper la relación de pareja con un joven actor.

Al mismo tiempo, la mujer tiene que saber llevar su vida de madre, hija, amante y profesional. Pero ella es directora de cine y cree saber cómo dirigir no sólo su vida sino la de los demás, así, Margherita se muestra segura, da órdenes, se distancia de los demás, aparece imperturbable, hasta que poco a poco la realidad se le va escapando de las manos. El detonante lo provoca el actor norteamericano contratado para el papel del nuevo dueño de la empresa en la película que se filma. Barry (en la atinada actuación de John Turturro) es un americano fanfarrón, incontrolable, ineficiente como actor, caprichoso y bohemio que hace provoca la crisis existencial de Margherita.

Mia madre es una historia muy real sobre la vida que uno quiere y puede vivir, y que es confrontada siempre por situaciones de los otros, que se escapan de las manos, y aún más en situaciones límites como la enfermedad o la muerte de un familiar (y que el mismo Moretti ya había plasmado en La habitación del hijo, en 2001). La historia está contada de un modo muy sutil, inteligente, sin melodramas, casi con la insensibilidad de Margherita; así que cada pequeño detalle, si se sabe apreciar, va dando las claves para saber responder a una situación: la adolescente que desea manejar una motocicleta, las torpezas de Barry para aprenderse los diálogos en italiano, las caras de los extras que según la directora no parecen obreros, los documentos de la madre que no encuentra Margherita, la inundación en el departamento, las escenas de sueños.

Pero quizás la luz que puede ayudar mejor a Margherita en su momento de vida es su propia madre, y de ahí el valor simbólico del título del filme. Ada, ahora moribunda, ha tenido una vida profesional muy gratificante y reconocida como maestra de literatura clásica. Quizás para su propia hija es sólo una enferma a quien no sabe cómo ayudar; sin embargo, la madre expresa algo muy cierto: “Cuando envejeces, la gente piensa que eres más tonta. En realidad entiendes mejor, porque entonces sabes más de la vida”.

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