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Karlovy Vary – 2016 Lo más destacado de la edición de 2016

Jueves 21 de julio de 2016, por SIGNIS

Karlovy Vary, 21 de julio de 2016 (María José Martínez). ¿Qué hace que un festival de cine sea grande? ¿La sofisticación de su curaduría? ¿El número de asistentes? ¿Su alcance comercial y capacidad de dar visibilidad a las producciones participantes? El KVIFF tiene algo de todo lo mencionado anteriormente. Pero sobre todo, es conocido por presentarse ante el espectador como aquella muestra que no nos deja indiferentes.

El Festival Internacional de Cine Karlovy Vary (KVIFF) es considerado el más importante de toda Europa Central y Oriental. Es uno de los más antiguos festivales de tipo A, al igual que Venecia, Cannes, Berlín y San Sebastián (entre otros). Consta de una muestra oficial, con filmes no estrenados en otros festivales, y una muestra paralela -East of the West-, con filmes en estreno mundial o europeo, provenientes de Europa Central Oriental, los Balcanes, Grecia, Turquía y los países de la antigua unión soviética.

La muestra de este año comprendía alrededor de 200 filmes de todo el mundo, con 12 largometrajes en su selección oficial. Es un festival pensado tanto en realizadores, como en distribuidores, agentes y periodistas, pero sobre todo en un público amante del mejor cine que acude desde todos los rincones de Europa a esta pequeña ciudad de ensueño que es Karlovy Vary. La sección para la industria es importante, ya que se calcula que un tercio de los filmes presentados están en estreno mundial o europeo, y muchos de ellos encontrarán un agente en este festival. Alrededor de 850 profesionales del cine de más de 60 países acuden cada año.

Entre las celebridades internacionales que este año estuvieron el festival, debemos mencionar, en primer lugar, al guionista y director Charlie Kaufman, intelectual innovador y maestro del giro narrativo surrealista, a más de otros como Willem Dafoe, quien recibió un Globo de Cristal por su carrera, el actor galo Jean Reno, y Ulrich Tukur, con un film en estreno en competición, entre otros.

Lo mejor de la selección:

Le Confessioni (The Confessions, Italia/Francia, 2016), thriller filosófico con el carismático Toni Servillo (La Grande Bellezza) en el papel de un monje con voto de silencio, que se enfrenta a la deshumanización de la toma de decisiones en las altas esferas del poder. Se hizo con el Premio del Jurado Ecuménico, por tratarse de: “Un film con un simbolismo equilibrado y una estética limpia, que reflexiona sobre el silencio, el tiempo y la vulnerabilidad humana, así como en la posibilidad de la redención, y que clama por una ruptura con el cinismo pragmático y el deseo de control en las decisiones realizadas desde el poder, en oposición a la toma de conciencia y el retorno a los valores esenciales del ser cristiano.” El film cuenta con la participación de personalidades consagradas de la gran pantalla, como Daniel Ateuil, Connie Nielsen, Moritz Bleibtreu, Lambert Wilson, Pierfrancesco Favino, Marie-Josée Croze.

Gleissendes Glück (Original Bliss, Alemania, 2016), un drama que explora diferentes caminos epistémicos para aprehender la realidad: la religión, el ateísmo, la ciencia, y en medio de todo esto, la búsqueda de la felicidad. Personajes formidablemente delineados, con las actuaciones magistrales de Martina Gedek y Ulrich Tukur. Un romance que explora la necesidad de aceptación total del otro aún en extremos incómodos.

Ernelláék Farkaséknál (Not the time of my life, Hungría, 2016), relato sobre parejas que comienzan su crisis la mediana edad, filmada en una única locación. La dinámica de los diálogos no deja un momento de quietud al espectador, con personajes con los que es fácil identificarse y situaciones familiares universales y humor en su medida justa. Un film que encanta al espectador de principio a fin, basado en la obra de teatro escrita por el mismo director.

Zoology (Russia, 2016), una fábula contemporánea, más cercana al patito feo que a las historias de princesas: una mujer solitaria de mediana edad un día amanece un una cola. Con una extraordinaria actuación de Natalia Pavlenkova en el rol principal, el film nos obliga a repensar la relación con aquellos a quienes consideramos “diferentes”.

Babamın Kanatları (My Father’s wings, Turquía, 2016), bella y obscura historia de amor paternal. ¿Qué rol le queda a la ética en medio de las subestructuras productivas de la globalización? Ibrahim, un obrero constructor se enfrenta a decisiones difíciles en medio de un juego en el que la mayoría de las veces el ganador solo puede ser el más fuerte. ¿O no?

Fuera de competición se pudieron apreciar también filmes estrenados en otros festivales, como la ganadora de la Berlinale 2016, el documental Fucoammare (Fire at sea) de Gianfranco Rosi. Tambén la jugosa Juste la fin du monde (It’s only the end of the world) de Xavier Dolan; Tony Erdmann de Maren Ade, y la última producción de Jim Jarmusch, Paterson, poética y refrescante, todas ellas de la selección oficial Cannes 2016. Cafe Society, de Woody Allen, también se presentó en la ceremonia de clausura, tratando uno de los temas favoritos del director: las intersecciones entre la felicidad y el éxito social. En conclusión, tanto dentro de competición como fuera de ella, el KVIFF 2016 contó con una selección de filmes que podrían resumir en buena parte lo mejor de la producción europea hasta este momento del año.

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