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El Comunicador católico en la vida democrática

Miércoles 1ro de junio de 2016, por SIGNIS

Ecuador, 1 de junio de 2016 (SIGNIS-ALC). SIGNIS-ALC se apresta a celebrar su congreso en la ciudad de Asunción, Paraguay, del 5 al 9 del mes de octubre. El evento será propicio para que los comunicadores, locutores de radio, periodistas, docentes de escuelas de comunicación y toda persona comprometida con la difusión del mensaje cristiano a través de los medios y las redes, aporte su visión a una discusión sobre el problema de la participación del cristiano en la sociedad política actual, cuando los pueblos latinoamericanos afrontan graves problemas de orden social y económico, y cuando la brecha entre pobres y ricos se acentúa con la concentración de recursos financieros, económicos y productivos cada vez más, en pocas manos.

En República Dominicana hemos visto en los últimos años cómo los medios hegemónicos, que representan la opinión y los intereses de grupos económicos perfectamente definidos, manejan la agenda política a través de la selección de noticias que ponen en primer plano a la dirigencia partidaria, a los grupos empresarios, y soslayan las comunidades pobres y sectores vulnerables.
En cuanto a las radios comunitarias, su limitado alcance en la mayoría de los casos termina por volverlas casi invisibles en el espectro radiofónico, saturado por emisoras de grupos multimediales poderosos.

Uno de los problemas que cada tanto ganan espacio en los medios es la inseguridad, con un enfoque parcializado que pone el acento en el combate a la delincuencia, sin mencionar siquiera las causas del delito y su incidencia en los sectores más vulnerables. Los medios ponen el acento en la represión, se genera un debate parcializado que no aporta elementos de discusión objetiva del problema y se deshumaniza totalmente a las víctimas.

El desafío que se presenta a los comunicadores católicos consiste precisamente en poner el énfasis sobre la necesidad de hacer visibles a los sectores vulnerables y más postergados, no dejarse llevar por el discurso sexista, elitista y hasta racista que predomina en los medios hegemónicos y, sobre todo, enfatizar en que el mensaje evangélico es precisamente la preocupación por el otro, por el hermano que sufre y tiene hambre, por las víctimas de la pobreza y la postergación.

Necesitamos hablar de comunicación desde una perspectiva evangélica que centre su visión en el hombre concreto, en la mujer postergada y sometida, en el niño vulnerado y abusado en todos los órdenes. Todo lo demás, el problema medioambiental, la participación política, la promoción social, la educación y hasta el hambre, aparecerá en el debate por añadidura, permitirá discutir y proponer soluciones concretas y posibles, pero también, y esto es lo más importante, fijar objetivos posibles de participación de acuerdo con los recursos, medios y posibilidades de cada comunidad.

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