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Responsables de Comunicación de América Latina se reúnen en Buenos Aires

Miércoles 15 de septiembre de 2010, por SIGNIS

Buenos Aires, 9 de septiembre (SIGNIS).- Los responsables de comunicación de las Conferencias Episcopales del Cono Sur de América Latina, se reunieron en Buenos Aires (Argentina) entre el 7 y el 9 de septiembre 2010, con el propósito de analizar y evaluar el trabajo de la Iglesia en comunicación. Al finalizar presentaron sus reflexiones en la Declaración de Buenos Aires.

El anfitrión fue el presidente del Departamento de Comunicación del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, de Colombia. Participaron: Mons. Agustín Radrizzani (Argentina), Dom Vilson Dias de Oliveira (Brasil), Mons. Juan Ignacio González (Chile), Mons. Heriberto Bodeant (Uruguay), P. Carlos Arturo Quintero (secretario ejecutivo del Departamento de Comunicación del CELAM), y los Delegados de Comunicación de las Conferencias Episcopales: Adriana Porteiro (Uruguay), Mariano Mercado y Roque Acosta (Paraguay), Jaime Coiro (Chile), Élide Fogolari (Brasil) y Pbro. Jorge Oesterheld, Susana Nuin, Daniel Cabaña y Roxana Alfieri (Argentina).

Se ofrece a continuación el texto completo de la Declaración de Buenos Aires:

DECLARACIÓN DE BUENOS AIRES

Somos comunicadores al servicio de la Comunión y de la Vida de nuestros pueblos

Los responsables de comunicación de las Conferencias Episcopales del Cono Sur de América Latina, nos hemos reunido en Buenos Aires, Argentina, durante los días 7, 8 y 9 de septiembre del 2010, con el propósito de analizar, evaluar y hacer propuestas de comunicación en orden a la construcción de la América que queremos. Presentamos las siguientes reflexiones:

1. Somos comunicadores al servicio de nuestro pueblo:

La razón de ser de la Iglesia es la comunicación del Reino de Dios. Como miembros de esta Iglesia, asumimos nuestra vocación de comunicadores, portadores de la Buena Noticia y no profetas de desventuras. Nuestra tarea está al servicio de la promoción humana y de la liberación integral, dando a conocer a Jesucristo con las palabras y con las obras. Somos conscientes de la importancia que tiene la comunicación en el quehacer de la comunidad humana, de sus potencialidades y de sus limitaciones.

Afirmamos que la clave está en los procesos de comunicación y no en los medios. De cómo se entienda y se viva la comunicación, nacerá la reconciliación y de la reconciliación nacerá la comunión y la comunión posibilitará el logro de mejores condiciones de vida para nuestros pueblos y, por consiguiente, se podrá aspirar a una sociedad que acceda a una paz verdadera y estable.

Lo que va a generar cambios de comportamientos, de vivencia del evangelio, de la vida de las comunidades son los procesos de comunicación porque ellos son la raíz y la fuente de todo perdón y de una vivencia evangélica que construye verdaderas comunidades, a ejemplo de los primeros cristianos. “Vean cómo se aman”: he aquí la fuerza del testimonio de un amor comunicativo.

2. La Formación permanente e integral:

Encontramos en América Latina nuevos desafíos que exigen de los comunicadores una formación permanente e integral para dialogar con la sociedad acerca de las transformaciones que nos plantea el surgimiento de una nueva cultura.

Nos comprometemos a promover una educación para la comunicación de los valores a fin de generar una cultura de la escucha, del respeto y de relaciones más humanas que favorezcan la comunión.

Queremos darle a la comunicación la centralidad que le corresponde en el ser y en el quehacer de la Iglesia, superando cualquier visión instrumental.

3. Estructuras que facilitan la comunicación:

La propuesta del Evangelio de Jesucristo es vital para afrontar los múltiples desajustes culturales y sociales de nuestros pueblos. Esta es la razón de ser de la Misión Continental Permanente como compromiso asumido por los Obispos en América Latina y el Caribe. El cambio de estructuras y la conversión pastoral que pide Aparecida interpelan también y fundamentalmente a la manera de pensar y realizar la comunicación en la Iglesia y desde la Iglesia.

Nos permitimos afirmar la necesidad de crear nuevas estructuras, fundamentadas en la defensa de los derechos humanos, que privilegien el encuentro con las personas, especialmente con los pobres y los excluidos.

Nuestra tarea de comunicadores tendrá eficacia desde el testimonio de la alegría desbordante del encuentro con Jesucristo, que nos convierte en discípulos misioneros en diálogo con las comunidades para comunicar el Reino de Dios que trae transformación y vida en abundancia para todos.

La comunicación compromete a la Iglesia en su totalidad. Ella comunica con sus gestos y actitudes, más que por sus discursos, el perdón, la justicia, la esperanza y la paz.

Invocamos la intercesión de Nuestra Señora de Luján, Patrona de Argentina, para que el Señor bendiga a nuestros pueblos y a toda América Latina.

Buenos Aires, 9 de septiembre de 2010

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