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Teología y comunicación
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Arzobispo Celli: El bombardeo informativo impide descubrir a Dios en el silencio

Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre 2010 (OCLACC).- El presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, monseñor Claudio Maria Celli, hizo un llamado a los comunicadores de América Latina a escuchar en el silencio “la voz de Dios” para ser “auténticos portadores de su Palabra.”


En un mensaje con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la RIIAL, Mons. Celli reconoció la dificultad de hacer silencio “en este momento de bombardeo informativo, de exigencias pastorales, de ajetreo en las familias, en nuestros medios de comunicación y parroquias, para no hablar de las compras, los regalos, las fiestas y celebraciones”.
Sin embargo, señaló que si en este tiempo preparatorio a la festividad de la Navidad se dedica “tiempo a seleccionar los ingredientes y a preparar las cenas y comidas” con mayor razón se debería preparar aquello que se comunicará “a través de radios, periódicos, programas de televisión, sitios web.”


Monseñor Celli se pregunta “qué podemos dar de sustancioso, si nuestra vida se va quedando llena sólo de palabras repetidas, con escaso fondo y apenas contenido” y anima a dedicar “tiempo al Señor a quien estamos esperando en este Adviento.”
En referencia a la Misión continental que se desarrolla en América Latina, monseñor Celli recordó que “Las Iglesias locales impulsan esta tarea con entusiasmo, recordando que ser sus discípulos significa haber vivido un auténtico encuentro con Él (Jesús).” “Esta experiencia marca y transforma la vida de manera permanente, y por ello deseamos comunicarla a otros, transformándonos así en misioneros y misioneras”, continúa.
Explica que el encuentro con el Señor tiene muchas facetas. “Siendo personal, es siempre también comunitario; se da en la soledad y el silencio, pero también de manera privilegiada en las celebraciones litúrgicas y en la vida de familia.”
Concluyó invocando que María de Guadalupe “nos alcance de Dios el don del silencio interior, justamente para poder renovar nuestra vida de discípulos y discípulas del Señor, y para que Él haga fructificar nuestras palabras, textos, imágenes y notas musicales portadoras de la Buena Nueva.”

SIGNIS

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