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Cultura

Miembros del Jurado Ecuménico en Varsovia 2017

Miembros del Jurado Ecuménico en Varsovia 2017

Varsovia, 13 de octubre de 2017 (SIGNIS).- Al iniciarse hoy el 33 Festival Internacional de Cine de Varsovia, Polonia, cuyo programa incluye más de 200 películas con una audiencia estimada en 100 mil espectadores, también comienzan las actividades del Jurado Ecuménico integrado por SIGNIS e INTERFILM, integrado por Witold Kawecki, Heinz-Martin Krauss et Charlotte Timmermans.   Witold Kawecki (Polonia) es profesor de Teología. Está a cargo del Departamento de Diálogo Fe-Cultura de la Universidad Cardenal Stefan Wyszyński de Varsovia. También ha estado ligado a la radio y la televisión polacas, y es miembro del comité internacional de expertos por el derecho a la cultura.   Heinz-Martin Krauss (Alemania) estudió teología y lenguas romances en Gottingen, Barcelona, Munich y San José, Costa Rica, antes de convertirse en Pastor. Desde 2012, ha sido miembro del equipo ecuménico de “église et cinema” de la iglesia de Bremen. Como miembro de INTERFILM, ha participado en varios jurados ecuménicos, incluyendo Kiev en 2011, Ereván en 2013 y Miskolc en 2015.   Charlotte Timmermans (Bélgica) es la coordinadora y editora de “Filmmagie” (miembro de SIGNIS en Bélgica de lengua flamenca) y organiza proyecciones para jóvenes en la región de Amberes. Luego de graduarse con la Maestría en Estudios Cinematográficos y Cultura Visual, trabajó en la programación de un festival de cine en Bruselas. Ella ha participado en varios jurados internacionales de SIGNIS. El año pasado, el Jurado Ecuménico otorgó su premio a la película Heartstone de Gumundur Arnar Gumundsson (Islande/Danemark). Para mayor información sobre los filmes en competición, revise el sitio oficial del Festival de Varsovia  https://wff.pl/en/
Tempestad de Tatiana Huezo

Tempestad de Tatiana Huezo

México, 10 de octubre de 2017 (Luis García Orso, S.J.) Miriam acaba de quedar libre y regresa desde el penal de Matamoros, Tamaulipas, hasta su casa en Tulum, Quintana Roo. Ha pasado medio año en prisión por un delito que no cometió; simplemente tenía que ocupar el lugar de alguien que hacía tráfico de personas en el aeropuerto de Cancún. Miriam, joven madre de un niño, nos cuenta paso a paso su historia; sólo escuchamos su voz, nunca la vemos en pantalla. Adela es una mujer de edad madura que forma parte de un circo. Entre ensayos y funciones, Adela nos relata la desaparición de su hija Mónica: tenía 20 años, iba a la universidad, un día no regresó a casa. Han pasado diez años, la familia la ha buscado y la sigue buscando; parece que la secuestró una poderosa red de prostitución. Tempestad (de Tatiana Huezo, 2016) es la confesión en pantalla del dolor acumulado, pero también de la esperanza que jamás desaparece. Y aunque dos mujeres, Miriam y Adela, son las protagonistas, muchos rostros aparecen a lo largo del viaje –geográfico y emocional- que seguimos en la película documental. Rostros tristes, silenciosos, cansados, temerosos, que nos representan a millones de mexicanos, en este México actual donde cualquier persona puede ser secuestrada, extorsionada, asesinada, puede desaparecer y nunca se le encontrará, o buscará justicia y nunca la hallará. El penal de Matamoros donde es recluida Miriam está organizado y gobernado por un cártel, que impone autoridades, guardias, reglamentos, altas cuotas y pagos; un penal con todo tipo de servicios, incluidos cantina, restaurante y prostitutas, para los que puedan pagarlos. Mientras, a Adela y su familia ambulante los amenazan unos policías judiciales, para que desistan de su búsqueda de la joven desaparecida. En ambos casos, un microcosmos de la impunidad, el poder, el miedo, que ahoga la vida de tantos en México. No hay en toda la película ninguna escena violenta o sensacionalista, sólo las voces que nos relatan una historia personal, los rostros anónimos y los retenes en el camino, los silencios, la música delicada y melancólica; pero esta Tempestad nos va empapando, nos mantiene en zozobra, en espera, nos une a otros. El año 2016 nos ha ofrecido tres películas documentales dirigidas por mujeres que enaltecen la calidad del cine mexicano: Plaza de la Soledad, de Maya Goded, Bellas de noche, de María José Cuevas, y Tempestad, de Tatiana Huezo. Y ésta cinta, ganadora del Ariel, ha sido seleccionada para representar a México en las candidaturas a los premios Óscar y Goya del próximo año. Tempestad es un lamento de amor, sereno, esperanzado, que se mete en las entrañas y ya no nos deja.