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Iglesia y Religión

Beato Monseñor Oscar Romero, modelo de comunicador, patrono de SIGNIS

Beato Monseñor Oscar Romero, modelo de comunicador, patrono de SIGNIS

Bruselas, 15 de agosto de 2017 (SIGNIS). Apenas unos días después de que Monseñor Oscar Romero fuese proclamado beato, el Consejo de Administración de SIGNIS, durante su reunión en Puerto España, Trinidad y Tobago, en junio de 2015, decidió por aclamación designarlo patrono de SIGNIS. Es muy significativo que la decisión se tomara en una reunión en el Caribe –una parte de la misma región de SIGNIS a la que pertenece la patria de Monseñor Romero, El Salvador–, por Directores de SIGNIS que procedían de todos los rincones del planeta y que representaban todos los medios. La incesante lucha de Romero por la paz en su patria y por la justicia en favor de los pobres, principales víctimas de la violencia política que arrasaba el país, es la principal razón para considerarlo un modelo de comunicador. La comunicación es, ante todo, contenido, y nunca es mejor que cuando sirve una causa justa, en defensa de los desposeídos y los oprimidos. Venciendo sus propias limitaciones personales –muchos lo habían descrito como tímido y más bien solitario– respondió a la llamada de Dios que escuchó en los oprimidos, convirtiéndose en voz de los sin voz. Era un servicio, no obstante, que cumplía con gran humildad, previniendo en contra de los paternalismos de todo tipo, incluido el de la Iglesia, cuando insistía en que los pobres deben ser no simples beneficiarios, sino “actores y protagonistas ellos mismos de su lucha y liberación”. Dedicó especial atención a su momento de comunicación más directa: sus homilías dominicales en la Catedral, que preparaba conjuntamente con sus sacerdotes, tomando también en consideración los aportes de las muchas cartas y visitantes que recibía. Las homilías eran transmitidas por la estación de radio de la Arquidiócesis, YSAX, y alcanzaban todos los rincones del país con sus osadas denuncias contra la violencia de las fuerzas militares del gobierno y de los grupos armados de izquierda. El beato monseñor Oscar Romero comprendía muy bien que el anuncio del Evangelio va más allá de la denuncia, hasta el testimonio de la esperanza cristiana que él encontraba en los pobres, y decidió vivir con y por ellos. Es un signo muy fuerte que hayamos escogido a un mártir como patrono. Que él nos ayude a trabajar sin descanso en SIGNIS para alcanzar ese futuro de paz, justicia y reconciliación que añora toda la humanidad y del que él mismo fue el más luminoso ejemplo.  
Arzobispo Oscar Romero y los medios de comunicación: una visión profética

Arzobispo Oscar Romero y los medios de comunicación: una visión profética

Bruselas, 14 de agosto de 2017 (SIGNIS). El asesinato del Arzobispo de San Salvador, Oscar Romero, el 23 de marzo de 1980, no tiene que ver sólo con la defensa de los pobres y los oprimidos, sino también con los medios de comunicación y la lucha en contra de quienes los controlan. Romero se convirtió en la voz de la denuncia y sobre todo en la "voz de los sin voz". Para él, cada ciudadano debe ser respetado y debe ser capaz de acceder a los medios de comunicación. Romero subrayó en sus discursos que los medios de comunicación tienen la responsabilidad de servir a la humanidad y evitar ser cómplices de quienes oprimen al pueblo. En la década de 1970, la mayoría de los medios de comunicación de su país, El Salvador, estaban en manos de la élite política y económica que apoyaban a la dictadura. El Salvador fue gobernado por una dictadura militar desde la década de 1930; durante esos años, el gobierno trató de silenciar a sus opositores, pero también a la verdad en los medios de comunicación. La mayoría de los periódicos, las estaciones de radio y todos los canales de televisión estaban en manos de quienes apoyaban a la dictadura. Era difícil encontrar noticias y actitudes críticas hacia las campañas de propaganda y desinformación del régimen. Aquellos que eran críticos y lucharon por la verdad lo hicieron a costa de su vida. En estas circunstancias, el Arzobispo Oscar Romero se convirtió en la fuente más creíble y respetada de información en el país. Él lo veía como un deber pastoral. Romero no sólo denunció los abusos en sus homilías, sino también a través de la radio y del periódico arquidiocesanos. Sus mensajes fueron difundidos todos los domingos y fueron escuchados por la mayoría de la población. El Arzobispo rechazó la censura y la "cultura del silencio". No quería callar la persecución de sacerdotes, periodistas, campesinos y militantes de la democracia. Cada semana, mencionaba los nombres de los que fueron torturados, asesinados o desaparecidos. Él, como verdadero periodista, también informó sobre la violencia y los crímenes de los grupos rebeldes al régimen. Como resultado, recibió una seria advertencia por parte del régimen y de sus milicias paramilitares. En los tres años previos a su muerte, la estación de radio de la arquidiócesis, YSAX, fue atacada en al menos diez ocasiones. Moseñor Romero se convirtió en el defensor de los pobres, abanderando sus reclamos de respeto y democracia. El día de su asesinato hablaba en su homilía sobre la injusticia y la inhumanidad del régimen y de los rebeldes: sobre la tortura de un campesino y la violación de una joven por parte de los militares; pero también sobre la tortura de un gendarme por parte de una célula revolucionaria. Para Romero, la información falsa, la cultura de silencio y la propaganda, atentaban contra el pueblo. Jon Sobrino subrayó en su biografía sobre Monseñor Romero, la importancia que el Arzobispo de San Salvador dio a los medios de comunicación. Recordó a los lectores la opinión de Romero sobre la situación mediática en El Salvador: "La verdad está desaparecida entre nosotros. Demasiados de nosotros hemos puesto nuestra pluma en alquiler y hemos puesto nuestra palabra en venta. Los medios de comunicación son manipulados, muy manipulados. Distorsionan la verdad. No crea todo lo que lee en los periódicos, vea en la televisión, o escucha en la radio ". Monseñor Romero denunció incansablemente cómo los medios eran usados para el control social y político del país. Los campesinos, las asociaciones populares y la Iglesia en El Salvador casi no tenían acceso a los medios de comunicación. Romero usó los medios para defender la verdad. Sus críticos en El Salvador y en los Estados Unidos, utilizaron los medios de comunicación para construir campañas de difamación tachándolo de marxista -que era, durante esos años, una sentencia de muerte-. Por ejemplo, el intento de manipulación del discurso del Papa en Puebla, el 18 de febrero de 1978: según diversos medios de comunicación, el Papa dijo al pueblo y a los fieles que obedecieran la autoridad. De hecho, también dijo que era deber de la Iglesia denunciar los abusos de poder por esa autoridad, pero no se hizo referencia a esta parte del discurso en los medios de comunicación. El 22 de julio de 1979, Romero expresó su enojo e impotencia ante esta distorsión de la verdad: "¿quién pagará por el tiempo de aire para mostrar este otro aspecto del mensaje del Papa? Cuán agradable sería si, junto a sus anuncios egoístas y pagados acusando a los sacerdotes de tomar una postura en asuntos sociales, pagaran la publicación de los discursos del Papa en Oaxaca, Monterrey y Santo Domingo, o la parte de su encíclica donde El santo Padre condena explícitamente los abusos que la Iglesia y, por consiguiente, los sacerdotes estamos condenados a una toma de conciencia ". Para Sobrino, Romero tenía una visión profética para ver claramente y denunciar una sociedad dividida entre "aquellos que tienen demasiada voz y los que no tienen ninguna (cuya voz Romero quería ser)”.