Bruselas, 17 de septiembre de 2019 (CAMFED) La Campaña para la Educación de la Mujer (CAMFED), una organización internacional sin fines de lucro, tiene la misión de brindar oportunidades educativas a niñas y mujeres en las comunidades rurales más pobres del África subsahariana.

En el África subsahariana, más de 33 millones de niñas en edad escolar no asisten a la escuela. Este número aumenta a 52 millones cuando se tienen en cuenta las niñas en edad para cursar el último año de secundaria.

La pobreza es la mayor barrera para acceder a una educación, superar esta barrera al apoyar a niñas y mujeres es una forma efectiva de mejorar la salud y la riqueza de naciones enteras. También es una de las vías más efectivas de abordar el cambio climático.

Al combatir la pobreza y la desigualdad, y al apoyar a las niñas para que vayan a la escuela, CAMFED empodera a las mujeres jóvenes para que se construyan como líderes del cambio. Como resultado de este empoderamiento, ya están transformando comunidades.

CAMA, la asociación de alumnas para las graduadas de CAMFED, es la red más grande de su tipo en África, e impulsa un cambio notable, en la medida que las jóvenes de las comunidades rurales utilizan su formación para beneficiar a otros y trabajan para romper el ciclo de la pobreza.

Esta asociación de mujeres jóvenes, unidas por un trasfondo común de pobreza extrema y una fe en el poder de la educación, ahora está avanzando enormemente en las comunidades locales, y en el escenario internacional.

Las jóvenes de las comunidades rurales han experimentado personalmente muchos de los mayores desafíos del mundo, incluida la exclusión de la educación, la violencia de género, el matrimonio precoz, el cambio climático, la inseguridad alimentaria, el desempleo, el VIH / SIDA y la malaria. Ese conocimiento y comprensión personal es una base poderosa sobre la cual asumir el liderazgo tradicional local y convertirse en tomadores de decisiones globales.

Desde 1993, los innovadores programas educativos de CAMFED en Zimbabwe, Zambia, Ghana, Tanzania y Malawi, han apoyado directamente a más de tres millones de estudiantes para que asistan a la escuela primaria y secundaria, y casi seis millones de niños se han beneficiado de un entorno de aprendizaje mejorado.