Por Sandra Real

SIGNIS Corresponsal

 

Recuerdo hace unos años estaba en una tienda de ropa revisando las etiquetas de las prendas buscando las mejores ofertas. ‘¡Esto estaba en $500.00 y ahora está en $100.00!’. ’Uy, imagina si aún así ellos no pierden dinero.’ -Me dijo-. Me contó entonces que lo que ellos pagaban a las maquilas era tan poco que ellos podían incluso venderlo así de barato. ‘Y las personas que lo hacen ganan menos del 1% de lo que te cuesta en la tienda’.

 

¿Qué pasaría si la misma niña que la hizo, y no la tienda, me la vendiera? De pronto me imaginé, como en algunas cafeterías o restaurantes, que te permiten ver a través de un ventanal largo, la cocina y sus cocineros profesionales haciendo tu comida… pero en esta situación sería deplorable: las niñas y niños, las mujeres haciendo tu ropa mientras tú alegremente la tomas y la pagas por un precio que ella conoce y sufre. Por eso decidí hacer estas ediciones de fotos en que ambos mundos se encuentran. Al estilo de los chefs trabajando mientras tú comes feliz en tu mesa.

 

Esas marcas europeas con etiquetas que cuentan “Hecho en Cambodia” a mí no me dice nada y quizá jamás hable con alguien que vive en Cambodia ni sepa dónde queda, porque dentro de esos muros de mármol, las perchas de metal brillantes y la música techno que suena, jamás podría remitirme a la realidad que hay en esas palabras: “Hecho en México, India, Vietnam, China, Cambodia, Marruecos…”.

 

Me di cuenta que lo que nos hace despreciar el trabajo y las injusticias que viven otras personas es porque su realidad y la que los somete nunca se encuentra. Es decir: cerca de esa tienda de ropa nunca estará la maquila con las personas, mujeres y niños, que las elaboran.

 

Visibilizar es traer a mi realidad esa realidad que jamás conocería porque el sistema que crea la inequidad, crea la esclavitud y crea la división, no sólo económica y social, sino física. Visibilizar es acercar las dos realidades que tocan mis sentidos, más allá de datos de una estadísitica, y me permiten decidir si quiero o no seguir aportando a esa injusticia. Visibilizar es volver a la realidad entera, no mi porción, sino toda, esa que toca desde los dedos que la hicieron hasta los dedos que me la venden en la caja de pago.

 

Es por eso que varias fundaciones para donar la comida diaria de los niños que viven en lugares recónditos han optado por dar al donante la foto y el nombre del niño o niña al que están apoyando, porque sin rostros ni nombres, estas personas que hacen mi ropa sólo son una multitud de gente que jamás miraríamos a los ojos y menos consideraríamos nuestros semejantes.