Lima, 13 de agosto de 2012 (OCLACC).- La Asociación Peruana de Comunicadores Monseñor Luciano Metzinger, miembro de SIGNIS en el Perú, premió a la película de Julia Murat (Brasil), Historias que solo existen cuando son recordadas durante el 16° Festival de Cine de Lima.

Este mismo filme también fue ganador del 16° Festival de Cine de Lima al ser reconocida como Mejor Película de Ficción por el Jurado Oficial del certámen.
La obra cinematográfica, con sensibilidad social y estética, combina creativamente fantasía y realidad evidenciando simbólicamente el sentido de la comunicación y la trascendencia de la condición humana.

Para Fernando Ruiz, Emilio Moscoso y Mónica Villanueva, miembros del jurado APC, la obra sorprende por su sensibilidad y simbolismo. "Simbolismo que explica, por un lado representación, una digna recopilación sintética en una imagen como la cruz o el sol, de una serie de sentimientos y aspiraciones. El símbolo en su naturaleza es ser representativo. Pero también es representativo de actitudes, de toma de conciencia, de ideales y que, a la vez, es inasible".

Según los integrantes del Jurado APC, la vida de estos personajes nos conduce a un sentido profundo de sabiduría y tradición, su historia puede provocar nostalgia. Su estilo minimalista hace reflexionar sobre la vida de sus personajes. Puede ser reiterativa en algunas escenas pero justamente en esa reiteración encontramos a dos de sus principales personajes que frente a la monotonía nos muestran un grado de confianza, una ganas de preservar la vida aparentemente detenida.



Hay un atesoramiento de la rutina en el pueblo olvidado pero la repentina llegada de la joven fotógrafa permite otra óptica. Las imágenes que recoge registran la historia y preserva aquello que ve. "Hay mucha textura en los objetos, su color puede ser opaco y cálido, claro y oscuro, a la vez. Existe un sentido de comunidad dentro de este pueblo que acepta finalmente la presencia de una persona nueva que les ayuda a mirarse y a retratarse. Ella (la fotógrafa) capta esos rostros, esas plantas, esas paredes, esas puertas que conservará el recuerdo".

La anciana recuerda a su esposo, le muestra a la joven lo que ella vestía, cómo era antes. Esas escenas rompen la rutina. A través de una sonrisa que hace pensar en la vitalidad.

Hay otros elementos como el pan, el café, los rieles del tren o el cementerio cerrado, que nos llevan a interpretar muchas cosas.

Asimismo, hay que señalar que esta película construye una puesta en escena con mucho rigor, cuenta con una buena dirección de actores; su tratamiento visual es casi extraordinario.

En definitiva, "creemos que el espectador podrá disfrutarla, descubrirla e interpretarla en su fondo y forma".