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Escucha con humildad y con los oídos del corazón

(Ricardo Alvarenga*). Cada año desde 1967, la Iglesia Católica ha dedicado un día para celebrar y reflexionar sobre la comunicación. La fecha fue creada durante el Concilio Vaticano II como un gesto concreto de la institución en su camino hacia la comunicación. Durante estos más de cincuenta años de celebración, los Papas han escrito anualmente mensajes especiales sobre el tema.   Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco fueron los pontífices que publicaron mensajes con motivo de las celebraciones de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. La lectura y reflexión de las 56 cartas escritas hasta el momento brindan una oportunidad única para comprender el desarrollo del pensamiento católico sobre el tema.   En sus escritos, el Papa Francisco ha rescatado aspectos que se refieren a la génesis del proceso comunicativo, que es la relación humana. En varias ocasiones, destacó que a pesar de la grandeza y relevancia de las tecnologías de la información y la comunicación, el fin último de las mismas debe ser promover la relación, la proximidad entre las personas, siendo un medio y no un fin.   “El uso de la red social es complementario al encuentro en carne y hueso, vivido a través del cuerpo, corazón, ojos, contemplación, respiración del otro. Si la red se usa como extensión o expectativa de tal encuentro, entonces no se traiciona a sí misma y sigue siendo un recurso para la comunión”, dijo Francisco en 2019, en su mensaje con motivo de la 53ª Jornada Mundial de las Comunicaciones.   Para el año 2022, en que se celebrará la fecha del 29 de mayo, la reflexión propuesta por el Papa está vinculada a la pedagogía de la escucha, y el tema elegido es “Escuchar con el oído del Corazón”. No es la primera vez que Francisco aborda el tema de la escucha. En 2016, al escribir sobre la relación entre comunicación y misericordia, Francisco recordaba que es fundamental escuchar para comunicar.   “Comunicar significa compartir, y compartir requiere escuchar, acoger. Escuchar es mucho más que escuchar: escuchar se refiere al alcance de la información; escuchar en cambio se refiere al alcance de la comunicación y requiere cercanía. Escuchar nos permite asumir la actitud correcta, dejando la condición pacífica de espectadores, usuarios, consumidores”, recordó el Papa.   La línea de reflexión propuesta por el Papa Francisco está muy cerca de los debates promovidos por el sociólogo francés Dominique Wolton, al fin y al cabo, tanto la información como la comunicación no son lo mismo. El caso es que la comunicación es más compleja que la información, para ellos la comunicación es la relación, de ahí su complejidad y por tanto la información debe entenderse como un mensaje.   “El problema ya no es solo de la información, sino sobre todo de las condiciones necesarias para que millones de individuos se comuniquen o, mejor aún, logren convivir en un mundo donde todos ven todo y saben todo, pero las innumerables diferencias lo hacen igualar. más comunicación y tolerancia son difíciles”, explica Wolton en su obra Informar no es comunicar (2009).   Por eso la escucha debe entenderse de cerca, porque como recuerda el Papa Francisco en su mensaje de 2022, después de ir y ver “para descubrir la realidad y poder narrarla desde las vivencias de los hechos y desde el encuentro con las personas”, es necesario escucha. Una verdadera llamada a redescubrir la primera vocación de la comunicación, que es promover la comunión, el diálogo y la interacción.   Así como Dios es capaz de inclinar su oído para escuchar a su pueblo, los comunicadores debemos esforzarnos por producir contenidos que tengan en cuenta las diversas voces que resuenan desde nuestras realidades. Es necesario ejercitar la escucha con humildad y con los oídos del corazón. Después de todo, hay muchas formas de comunicarse y solo aquellos que tienen los ojos y los oídos verdaderamente abiertos podrán ver y escuchar.   La auténtica comunicación católica debe ser dialógica y abierta, porque es en la escucha del otro, en el compartir sus experiencias y vivencias que se hace una comunicación que transforma. “No se puede comunicar con orgullo. La única llave que abre la puerta a la comunicación es la humildad. O al menos una actitud parcial de humildad”, destaca Franciso en el libro O Futuro da Fé (2018).   Es necesario repensar nuestra comunicación, retomarla aquí para hacerla buena y humana, escuchando al otro, encontrándose con el otro, dialogando cara a cara. El Papa Francisco invita a los comunicadores a ir más allá del lugar tradicional de la comunicación, de solo registrar los hechos institucionales, es hora de hacer una comunicación comprometida con las personas, con el cambio de realidad, mirando y escuchando al otro.   “La buena comunicación no busca captar la atención del público con un chiste cursi destinado a ridiculizar al interlocutor, sino prestar atención a las razones del otro y tratar de comprender la complejidad de la realidad”, declaró el Papa.   Eduardo Galeano escribió una vez: “la primera condición para cambiar la realidad es conocerla”. Por eso, para construir una sociedad más justa y fraterna, es necesario salir al encuentro del otro, escuchar las distintas voces y amplificarlas sin miedo a través de nuestros medios de comunicación. Se necesita audacia para escuchar y coraje para anunciar. * Doctor en Comunicación Social, periodista, coordinador de Signis Brasil Joven y miembro del Grupo de Reflexión sobre Comunicación de la Conferencia Nacional de Bispos de Brasil. ricardocalvarenga@gmail.com
<strong>Blagovest Media International llama a los miembros de SIGNIS a orar y trabajar juntos por la paz</strong>

Blagovest Media International llama a los miembros de SIGNIS a orar y trabajar juntos por la paz

Nuestros queridos amigos y hermanos miembros de SIGNIS, Somos Blagovest Media International (BMI), una productora y distribuidora cristiana internacional que reúne a empleados católicos y ortodoxos de diferentes nacionalidades. El Papa Benedicto XVI nos bendijo personalmente en 2007 para trabajar por la unidad de los cristianos, por el diálogo interconfesional y por el anuncio de la paz. Nuestras películas y programas se transmiten en más de 30 países, en 19 idiomas. Lo que sucede ahora en Ucrania para nosotros, rusos y ucranianos, que trabajamos en nuestras oficinas belgas y rusas, es extremadamente repentino y doloroso. Esta guerra atraviesa nuestras vidas y los principios básicos de nuestro trabajo. Hay varios ucranianos en nuestro equipo, comenzando por nuestro guía espiritual, el Obispo Ortodoxo Nazary, abad del monasterio de St. Trinity Alexander Nevsky, un centro espiritual de Rusia. Precisamente, en 2014, se llevó a cabo el Seminario de Televisión de SIGNIS en los centros de información y salas culturales de este monasterio. Durante más de 25 años, hemos trabajado con éxito con nuestros colegas y socios ucranianos. Tres generaciones, incluida la nuestra, crecieron en un país donde Ucrania y Rusia eran prácticamente una nación y una Iglesia, con la mayoría de los ortodoxos en Rusia y el este de Ucrania. Por eso la guerra nos desgarra el corazón. Nuestro dolor por lo que está pasando en Ucrania es interminable. Nuestra posición es orar por la paz, por el valor eterno de la vida humana, y por aquellos que murieron antes en Ucrania y están muriendo hoy, aquellos que perdieron seres queridos, hijos y se ven obligados a abandonar sus hogares. Para ellos, estamos pidiendo a Cristo su misericordia. Al inicio del conflicto, el titular de la Conferencia Episcopal Católica de Rusia hizo un llamado a “enfrentar la mentira y el odio, y ser fuente de reconciliación, no de multiplicación del odio y la violencia”. Hoy ni la política ni la economía ni la cultura dan espacio para un diálogo entre Rusia y el mundo; sólo la Iglesia puede ser un puente de comunicación entre dos mundos divididos. Por ejemplo, la reunión virtual del Papa Francisco y el Patriarca ortodoxo ruso Kirill de Moscú en marzo no fue casual. En su homilía, una semana después, el pontífice consagró Rusia y Ucrania al corazón inmaculado de la Madre de Dios, pidiendo "que la guerra termine y la paz se extienda por todo el mundo". El papel de los medios cristianos hoy es más vital que nunca. Durante más de diez años, BMI ha producido un ciclo interconfesional de 14 programas de televisión, "May All Be One", para EWTN-Europa. Al mismo tiempo, hemos trabajado en una trilogía sobre Perdón y Reconciliación con dos documentales, "Stalingrad Madonna" en 2013 y "Cross or Sword?" en 2017. Los documentales se transmitieron desde Canadá a Filipinas y fueron premiados por muchos festivales internacionales de cine. Una proyección de "Stalingrad Madonna" también inauguró la Semana Mundial Interreligiosa en el Parlamento Europeo en 2015. Hemos estado trabajando en una tercera película, "Spilled Blood Unity", durante varios años. A través de imágenes de increíbles historias humanas sobre relatos conscientemente ocultos u olvidados de una presencia espiritual en la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y las guerras modernas, la película hará un llamado a la paz, a la paz en Cristo. Es la única manera de que la gente deje de matarse unos a otros. Les pedimos, queridos amigos y colegas, que oren y trabajen juntos por la paz. Nos encantaría que decidieras unirte a nuestro proyecto sobre Perdón y Reconciliación y ayudarnos a producir una tercera película. Su creatividad, fe y dolor, junto con imágenes e historias de sus países, nos permitirán hacer que la película sea universal y llevarla a un público más amplio. "Los pacificadores que siembran la paz recogen una cosecha de justicia" - Santiago 3:18. Con gusto enviaremos más detalles sobre esta tercera película a todos los interesados ​​que lo soliciten. Correo electrónico: info@blagovestmedia.org Teléfono: +32 496 43 54 00, +7 911 982 65 77   Blagovest Media International, miembro de SIGNIS, es la rama rusa de la organización cristiana internacional, Catholic Radio and Television Network (CRTN) que promueve el diálogo entre católicos y ortodoxos.La organización combina dos operaciones: oficinas en Bélgica y un centro de producción y distribución de vídeo con sede en San Petersburgo. La organización reúne a representantes de diócesis ortodoxas y católicas, sacerdotes y laicos, y periodistas cristianos.